Cómo preparar las primeras imágenes de tus productos
La primera imagen de tu producto decide si alguien sigue leyendo o pasa de largo. Y no depende de una cámara costosa: depende de la luz, el fondo y el encuadre.
Luz: la ventana es tu mejor aliada
Fotografía cerca de una ventana, en la mañana o al final de la tarde, con la luz entrando de lado. Evita el flash y el sol directo del mediodía: aplanan el producto y queman los colores.
Fondo: entre menos, mejor
Un fondo blanco o de un solo color hace que el producto sea el protagonista. Una cartulina o una pared limpia bastan. Saca de la escena todo lo que no sea el producto.
Encuadre: seis tomas por producto
Frente, respaldo con la etiqueta, un detalle de la textura o el sello, el producto en uso, el producto con su empaque y una toma con algo que dé referencia de tamaño. Con esas seis cubres casi todas las preguntas del comprador.
Formato: cuadrado y liviano
Usa imágenes cuadradas, de al menos 1.000 píxeles por lado, en JPG. Se ven bien en la tienda y viajan rápido cuando nuestros compradores las compartan en sus redes.
Lo que no se debe hacer
Nada de marcas de agua enormes, collages con textos de colores ni fotos tomadas de internet. Una imagen ajena o mal editada le quita credibilidad a toda tu marca.

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